Jueves, 24 de Mayo, 2012
Entre el civismo y los grupos paramilitares

La Patria - Oruro, 11 Agosto, 2010: Es evidente que entre “formación cívica” y “formación paramilitar” hay una enorme distancia que no puede ni debe ser soslayada

Hace unos días, opacada por los ajetreos que suelen rodear las conmemoraciones patrias y las muchas controversias que con ese motivo se desataron en nuestro país, se conoció una información según la cual el lunes 5 de agosto se puso en marcha el plan “Entrenamiento de Patriotas” en los nueve departamentos de nuestro país.

El plan, según la muy escasa, confusa y con frecuencia contradictoria información que acompañó su lanzamiento, consistiría en impartir “instrucción militar de orden cerrado” a personas civiles de ambos sexos ligadas a “movimientos sociales”. En Cochabamba, por ejemplo, según el Comandante de la VII División Militar acantonada en este departamento, la ejecución del plan se habría iniciado en dos regimientos con el entrenamiento de más de 300 personas “de diversas clases sociales (…) para incentivar el civismo y patriotismo (…) y asumir la defensa del país ante posibles eventualidades”.

Seguramente previendo el efecto que tendría el plan de formación de milicias populares, la principal autoridad militar cochabambina advirtió que “estas prácticas serán de forma permanente a partir de este año, por lo que no deben causar susceptibilidad, malestar ni críticas”. El vicepresidente Álvaro García Linera, por su parte, tras sostener que no se trata más que de un programa de “formación cívica”, dijo que el hecho no debe ser interpretado “de ninguna otra manera”.

De nada sirvieron tales exhortaciones pues pese a ellas la noticia sí causó susceptibilidad, malestar, críticas y abundaron los motivos para interpretarla “de otra manera”. No podía ser de otro modo, pues no puede ser vista con naturalidad la decisión de organizar grupos paramilitares y peor aún, si la tarea de formarlos, adoctrinarlos y entrenarlos es asignada a nada menos que a las Fuerzas Armadas, institución que, con muy pocas excepciones, como en Venezuela e Irán, suele tener el monopolio del uso de las armas.

De nada valen, por todo lo anterior, los afanes compartidos entre autoridades gubernamentales y castrenses para minimizar tan grave asunto y hacerlo pasar como si de los preparativos para una inofensiva hora cívica escolar o de unas simples clases de civismo se tratara. No pueden valer tales argumentos, pues lejos de un ejemplo de “comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública”, que es como se define el término “civismo”, ante lo que estamos es ante la formación de grupos paramilitares, que es como en nuestro idioma se denomina a cualquier “organización civil con estructura y disciplina de tipo militar”.

Es evidente que entre “formación cívica” y “formación paramilitar” hay una enorme distancia que no puede ni debe ser soslayada.

Y más evidente aún que, pese a los alegatos oficialistas y de los altos mandos castrenses, el entrenamiento en el manejo de armas a dirigentes de “movimientos sociales” no condice con lo que manda el artículo 10 de la Constitución Política del Estado, según el que “Bolivia es un Estado pacifista que promueve la cultura de la paz”.

Fuente: La Patria
Fecha: 11-Ago-2010

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