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Por el derecho a pedir reglas claras
Luis Christian Rivas Salazar, 16-Jun-2010
Pedir reglas claras no puede ser motivo para una persecución descarada y abusiva. No solo uno, sino todos los ciudadanos deberían pedir reglas claras para poder seguir viviendo en relativa certidumbre. Esta solicitud, que en doctrina suele llamarse "tener derecho a la seguridad jurídica", no debería asustar a los voceros del Gobierno, que tal parece que les causa pánico que el ciudadano dude y critique, aspectos que demuestran cierta madurez del pensamiento.
La democracia permite y fomenta el debate, por eso, ningún burócrata que pretenda denominarse demócrata puede impedir el cuestionamiento con la amenaza de iniciar juicios y persecuciones. Todos merecemos buscar y conocer la verdad y, en ese intento, debemos discutir y poner en la mesa temas que nos lleven a tener reglas claras para seguir jugando limpiamente, éste es un derecho que no puede renunciarse.
Todo ciudadano, no solamente uno, necesita saber qué planean hacer con nuestro futuro. Antes de entrar a la cancha, se requiere saber cuáles son las reglas, a favor y en contra, para poder jugar según las propias capacidades con un árbitro imparcial y "juego limpio" sin necesidad de llegar a la violencia y poder disfrutar de la llegada a la meta y el cumplimiento de los propios objetivos, tratar de ser felices persiguiendo intereses individuales junto con los seres más queridos sin tener que sacrificarse innecesariamente a favor de quienes pretenden abanderarse en nombre de la mayoría, enriqueciéndose en el intento.
Sabemos que todos los políticos persiguen intereses personales. Estos intereses están relacionados con la búsqueda de poder, su aumento y conservación. ¿Esos intereses en qué pueden ser mejores o más morales que los intereses que cada uno de nosotros perseguimos en busca de nuestra felicidad y supervivencia?
Por eso, todo joven estudiante que estudia alguna carrera administrativa, comercial y económica, de producción o de industria, necesita saber si puede crear una empresa exitosa o ésta será controlada por el Estado; si su empresa pasará a manos del Estado o de los trabajadores una vez que alcance cierto crecimiento; necesita saber si tiene libertad de elegir qué producirá y cuánto; si lo hará bajo su propia responsabilidad, tal vez necesite saber que requerirá de contubernios con algún burócrata para poder seguir produciendo; saber si pueden comprar y vender libremente, bajo las reglas del mercado, la oferta y la demanda, o los precios se fijarán desde una oficina pública; saber si el Estado actuará como una boa constrictora que fagocita todo lo que puede, escogiendo siempre a la presa o si puede competir sin la amenaza monopolizante estatal.
¿Cómo competir contra el Estado? El Estado es jugador y al mismo tiempo árbitro: utiliza el dinero de todos, pero al mismo tiempo trata de sacarte del juego con tus propios recursos. ¿Esto es justo?
Así, toda persona, sea ama de casa o rentista jubilado, que por fruto de su trabajo adquirió algún bien inmueble, debe preguntarse y preguntar al Gobierno si su derecho a la propiedad privada es intocable o está sujeto a decisión burocrática. Si la extensión de su inmueble es lo suficientemente permitido para no ser expropiado por sobrepasarse los límites recientemente establecidos. Si no tendrá que obligatoriamente otorgar su inmueble en calidad de alquiler a alguna persona "sin techo". Si puede tener todavía su terreno baldío. Si su terreno no está edificado o su casita no está habitada
¿será "aprovechada" por el Estado?
Así también, yo me pregunto si bajo el pretexto de que todos los seres humanos tienen "igualdad de derecho y oportunidades en el acceso al suelo urbano", ¿no procederán a "aprovechar" mi segunda casita? ¿Cuánto impuesto tendré que pagar si tengo más de dos propiedades? ¿No querrán castigarme por tener más? ¿De qué manera podré demostrar que mi propiedad cumple una "función social"? ¿Los avasalladores conseguirán la consolidación de su delito con usucapiones sumarísimas?
Los jóvenes que piensan en grande y que no quieran huir al exterior en busca de mejores rumbos y prefieran trabajar en el país que les vio nacer deberán preguntarse si la extensión y dimensiones máximas de su propiedad, según decisión de una gente gubernamental, son lo suficientes para el crecimiento de su empresa. De la misma manera, preguntarse si pensar diferente puede ser motivo para la confiscación de bienes.
Los pobres e indígenas tendrán que preguntarse si su propiedad colectiva les servirá para adquirir créditos y seguir creciendo, así como todos debemos preguntarnos si la pena capital es justicia comunitaria.
Pedir reglas claras es tratar de poner un poco de luz en el abismo colectivista donde estamos siendo conducidos. Es como si las ovejas para seguir al pastor necesitaran hacerlo de día por lo menos para saber dónde están pastando. Las reglas deben ser para todos sin discriminación del origen cultural y deben estar basadas en instituciones consolidadas universalmente. La propiedad privada, por ejemplo, es una institución social bastante consolidada que no puede ser limitada por capricho del legislador, así podremos ver hasta dónde puede ser pasivo y complaciente el ciudadano común con el gobernador.
Me pregunto: si la mayoría de los jóvenes han nacido bajo reglas del Estado de derecho y
Creo que los ciudadanos y sus organizaciones cívicas y representativas están llamadas a debatir estos temas lo más libremente posible, sin presión del Estado ni amenazas de amedrentamiento o persecuciones que pueden poner en peligro la libertad, ya que basta que la libertad de una sola persona esté en peligro para que manifestemos que la libertad se nos muere.
Fecha: 16-Jun-2010